Yayoi Kusama: cuando un punto se convierte en infinito
Hay artistas que dejan obras; otros dejan una manera distinta de mirar el mundo. Yayoi Kusama (1929–2026) hizo ambas cosas. Tras el anuncio de su fallecimiento en Tokio a los 97 años, en Galería Bernardini nos planteamos una pregunta: ¿cómo rendir homenaje a quien convirtió su percepción en un lenguaje universal?
Nuestra respuesta no fue solo recordar su trayectoria, sino comprenderla y experimentarla a través de dos acciones.
1. Comprender el lenguaje: La disolución del punto
Para Kusama, un punto nunca fue una elección puramente estética. Nació de sus vivencias visuales y derivó en el concepto de self-obliteration: la disolución del individuo dentro de la repetición infinita. El punto se multiplica hasta que el objeto se confunde con el espacio y el espectador pasa a formar parte de la obra.
- El primer homenaje (Digital): Creamos una pieza audiovisual con Inteligencia Artificial para traducir la sensación de su universo: puntos que se expanden y transforman el espacio sin principio ni fin.
2. Experimentar el símbolo: Del lienzo a la vivencia
Pasar de la pantalla a la materia implica tomar decisiones plásticas. Tomamos como referencia uno de sus símbolos más entrañables: la calabaza, un objeto cotidiano que Kusama transformó en un ícono global.
- El segundo homenaje (Colectivo): Como equipo, abordamos un lienzo en blanco para interpretar su calabaza desde nuestra propia identidad. Entre pigmentos azules, pinceles y huellas directas sobre la tela, dejamos de hablar sobre Kusama para comenzar a experimentarla.
El infinito que permanece
La trascendencia de un artista se mide por las emociones y creaciones que su legado continúa provocando. Hoy, el universo de Yayoi Kusama se expande no solo en los museos del mundo, sino también en un equipo que, a miles de kilómetros de Tokio, toma un pincel para dialogar con su historia.
En Galería Bernardini creemos que conocer el arte exige permitirnos sentirlo. Un homenaje que comenzó con un punto hoy continúa expandiéndose en nuestra forma de mirar.